Fraudes laborales sin castigo

Reportaje especial

Por Aldair Teutle

Una mafia llamada Alternativa de negocios

Desde hace tiempo, una empresa fantasma opera en la calle José Lanz número 3, de la colonia Tránsito, delegación Cuauhtémoc. Sin un lapso conocido de actividad, ha cambiado innumerables veces de nombre. Hoy en día se hace llamar: Distribuidora y comercializadora Alternativa de Negocios.

Se trata de un grupo de criminales dedicados al engaño de postulantes en busca de empleo. Sin ninguna restricción, actúan en completa libertad y sin inspección alguna de las autoridades.

Empresas multinivel: más vigentes que nunca

Un negocio multinivel o también conocido como “Ponzi” (en alusión a Carlo Ponzi, inmigrante italiano célebre por defraudar a miles de inversionistas a finales de 1920 en Boston), es aquel en el que un afiliado a la empresa vende determinado producto directamente al consumidor final, ya sea a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, mediante internet, etcétera.

El vendedor de una multinivel forma parte de una red de distribuidores “independientes”, que además de ofertar el producto que le surten, se dedica también a reclutar a nuevos integrantes, para así potenciar el crecimiento de la fuente de ingresos del dueño de la empresa.

A medida de que la red aumenta, crecerán los ingresos del propietario, quien ocupa el sitio más elevado en la escala. Debido a que el sistema es piramidal, todos los nuevos miembros difícilmente acceden a lugares más altos y solo representan el instrumento para el enriquecimiento de los sectores superiores.

El adscrito a una multinivel, además de obtener ingresos mediante la venta del producto, recibe una comisión de la venta que realice alguna de las personas que haya incorporado a la empresa.

Eficaces o no, el problema de muchas de estas compañías, radica en la manera en que es captada la gente, porque muchas de ellas recurren a las mentiras y sus fines se reducen a una vil estafa, como es el caso de Alternativa de Negocios.

Retomando el caso de esta supuesta distribuidora y comercializadora, en los siguientes párrafos se añade la experiencia de Ariel (nombre ficticio), quien cayó en el fraude de esta multinivel y nos comparte su caso a condición de reservar su identidad.

Al borde de la estafa

Es difícil saber cuánto tiempo en realidad lleva actuando esta pseudo empresa ubicada en José Lanz número 3. Podría pensarse que toda esta información ya es muy conocida y que la gente sabe identificar a empresas falsas.

La verdad de todo es que aún existe mucha ignorancia entre la población y de ello se nutren estos negocios que siguen perdurando gracias a todas la desinformación. Las pseudo empresas han sabido cómo adaptarse e invadir otras áreas para seguir robando.

Ariel nos relata que es muy fácil caer cuando existe necesidad:

—En mi condición de desempleada, toda oportunidad de trabajo es bienvenida; al ver el periódico, no encuentro muchas opciones, puros anuncios para ventas, ayudantes generales en fábricas, seguridad, etcétera.

“Es entonces que me recomiendan que mejor busque en internet, hay muchas páginas donde puedo encontrar algo más para mí, me comentaron. Decido entrar y en efecto, hay muchas categorías y de todos niveles. Además de buscar en bolsas de trabajo, también hay grupos en Facebook donde comparten vacantes de todo tipo.

“En solo un día encontré varias que me gustaron, pero hubo una que me llamó la atención rápidamente, se trataba de auxiliar administrativo, nada de ventas pensé yo, está “a todo dar” el horario, el sueldo y la ubicación, no dude en enviar mis datos. Al poco rato ya tenía una respuesta en mi mail que me entusiasmó mucho, era la de recursos humanos que me había citado para la entrevista.

“Llegó el día y me presenté puntual a la dichosa entrevista, al llegar al lugar no noté nada extraño, la recepción estaba improvisada, dos chavas y un chavo atendían a los que llegaban, me registré y me preguntaban a qué despacho y con quién era la cita, le comenté que Samantha Cortez era quien me citaba.

“Una vez que entré, el espacio era chico, con tres hileras de sillas de esas que usan en los salones de fiesta, había unas tres o cuatro puertas que supuse eran los despachos. Arriba de donde estaban sentados las recepcionistas estaba un pequeño monitor con un canal de videos de cable. Mientras esperaba a que me llamara la reclutadora, llegaban otros aspirantes, desde señores con traje, jóvenes, mujeres maduras, etcétera.

“Cuando fue mi turno, la chica que me atendió fue muy breve en sus preguntas, apenas y revisó mi CV (Currículum Vítae), me preguntaba si tenía tolerancia a la frustración, si me gustaba el trato con la gente, que si era amable porque eso es lo que se requería en la empresa.

“Yo esperaba una entrevista exhaustiva sobre mi experiencia laboral, mis capacidades, etcétera, pero todo fue tan simple, el entorno era igual, sin ninguna computadora, solo el escritorio, y unos sofás.

“Después me empezó a decir que por mi perfil, podía aspirar no solo al puesto de administración, sino que también para recursos humanos (RH). Las actividades se centraban en el manejo de computadora, captura de datos, control de archivo, comunicación con otros empleados o con proveedores, y a veces estar en la recepción. Me explicó que el salario era más elevado puesto que la empresa no brindaba ninguna prestación.

“Dependiendo del resultado que obtuviera en unas pruebas que me aplicarían al día siguiente, veía si me quedaba en el puesto administrativo o en RH. Tan breve fue la entrevista que en menos de 15 min ya estaba de vuelta en la calle.

“Al salir estaba contenta, por una parte porque ya estaba en el proceso para obtener el trabajo y por otra, estaba algo confundida, ya que no entendí porqué aplicaba a otras áreas para las que no estoy capacitada, como lo es RH, ya que no soy psicóloga, ni tengo conocimientos en administración de empresas, ni mucho menos experiencia en un puesto así.

“De todas maneras estaba contenta porque al día siguiente me aplicarían un examen psicométrico y ya me hacia la idea de estar ganando mil quinientos pesos semanales por estar seis horas de lunes a viernes. Ya me hacía en mi nuevo trabajo.

“Llegué otra vez puntual a la nueva cita, esta vez no fue con alguna reclutadora en específico, me pasaron a una reducida sala llena de aspirantes, calculo que eran entre 35 y 40 personas, la mayoría jóvenes.

“En la sala solo había un pizarrón enfrente y una mujer nos abordó diciéndonos que aplicaría el examen psicométrico. Junto con otro chavo, a todos los presentes se les repartió una hoja con algunos ejercicios.

“La mujer explicó que la prueba consistía en responder sí o no a una seria de preguntas que venían en un apartado de la hoja y que sólo dicha parte es la que debíamos responder y lo demás dejarlo en blanco.

“Las preguntas las leía en voz alta y solo teníamos unos segundos para elegir. Estas preguntas eran del tipo test de personalidad, como por ejemplo, si me consideraba una persona empática, segura de sí misma, si colaboro con los demás, etcétera.

“Concluida la prueba, todos entregamos la hoja y la mujer se retiró. Después, una nueva mujer entró y se presentó como Isabel Rivera o “Isa” simplemente, y nos dijo que nos daría otra explicación más detallada acerca de la empresa y sus actividades y el proceso de selección. La explicación fue muy larga, motivadora y llena de cosas positivas, que realmente te alentaban a continuar, ya que de nueva cuenta nos citaron al día siguiente para conocer el resultado de la prueba y saber si te quedabas por fin en la empresa.

“Cuando llego a mi domicilio, me entró la duda sobre esta empresa ya que algunas cosas no me cuadraban, eran excesivos los beneficios y demasiado buenos así que me decidí investigar. Cuando puse la dirección del edificio y el nombre de la empresa en el buscador no encontré nada.

“Pero debajo en otro enlace di con un blog donde hablaban de ella y la advertencia de que era más que puro fraude y nada de lo que ofrecían era verdad, se trataba de una empresa más para ventas. Muy decepcionada les comenté a mis familiares que ya no seguiría yendo al proceso de selección y me enojé bastante porque perdí tiempo y recursos en esos días, pero a la vez me sentí tranquila porque me salvé de caer totalmente en su farsa”.

¿Cómo funcionan este tipo de empresas ilícitas?

Como sostiene la declaración de Ariel, basta un instante para convertirse en presa. El gancho es sencillo: se manejan como una empresa formal y próspera, que ofrece una atractiva oportunidad de empleo y desarrollo a mediano plazo, con beneficios asombrosos.

Su objetivo fundamental consiste en atraer a la mayor cantidad de gente posible, para intentar exprimir su dinero mediante mentiras y un adoctrinamiento previo.

Cuando el demandante de empleo ha creído en la oferta de alguna empresa Ponzi, es citado en realidad para iniciar un proceso de manipulación integral, encubierto de “curso de capacitación”, en el cual se busca influir en las emociones de los individuos con charlas motivacionales, mezclado con ilusiones de una plaza bien remunerada, de tareas sencillas y pocas horas de trabajo.

Dicho proceso se realiza durante una semana, en la cual los que concluyen la trampa, terminan desembolsando cien pesos de inicio, para alguna supuesta credencial o papelería.

Posteriormente entregan entre mil y seis mil pesos. Para el último día, les revelan a los incautos que deben vender cierta mercancía en determinados días, como prueba para la obtención del contrato, y les venden la idea de que la compra resulta una inversión redituable a corto plazo.

El monto solicitado, la mecánica de ingreso y los productos, dependen de la multinivel. No obstante, éstas comparten por lo general las mismas características y son mínimas las diferencias.

Lo más recurrente que suelen ofrecer son perfumes de baja calidad, vendidos por tres veces más su valor a los ahora enganchados.

Existen testimonios que señalan una subsecuente complicidad entre ambas partes, puesto que algunos de los que fueron perjudicados, terminan por adherirse a la mafia que en algún momento les arrebató su dinero.

Veamos, como se indicó, uno de los objetivos de las multinivel es integrar nuevas víctimas para expandir las fuentes de capital.

Para ello, les solicitan esta vez que el anuncio corra por cuenta propia de los recién anexados, a lo que éstos recurren a las redes sociales o páginas donde es fácil postear una vacante. Por cada persona que sea compre perfumes, se les brinda una comisión.

Se estima que en la capital hay al menos 25 multinivel fraudulentas desde hace (como mínimo) 13 años; aunque no solo actúan en el Distrito Federal, en varios estados, como por ejemplo Querétaro, Puebla, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, por mencionar algunos, reportan ya algunas desde hace años con la misma dinámica. Es incalculable la cifra que operan en el país.

Tal como se refirió en líneas anteriores, éstas cambian constantemente de nombre, por lo que es difícil detectarlas.

Asimismo, recurren a trasladarse a diferentes ubicaciones rentando las oficinas, es por eso que el entorno luce improvisado, aunque en el caso de Alternativa de Negocios, ha mantenido su sede en José Lanz desde 2009, según los testimonios en la red. Evidentemente los hampones que laboran en esos lugares también renuevan sus nombres personales o de contacto, los teléfonos y cuentas de correo electrónico.

Al respecto, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), ha manifestado que estas empresas no están reguladas por la ley en la materia y son difíciles de consignar por las frecuentes mudanzas.

De acuerdo con información de la revista Contralínea, las secretarías de Economía y del Trabajo y Previsión Social ha soslayado el tema, argumentando no tener datos sobre las empresas que defraudan a los buscadores de empleo. Sin embargo, la Profedet y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) tienen registradas 12 quejas.

Otro grupo muy reconocido de delincuentes que a la fecha sigue impune en el mismo lugar por varios años es el que está en la calle Artículo 123, colonia Centro, delegación Cuauhtémoc, por lo que no hay que perder la pista.

Cabe señalar que previo a la llegada masiva del internet como herramienta de búsqueda de empleo, los anuncios clasificados en periódicos solían ser la herramienta más recurrente para las empresas fantasma.

En la actualidad aún podemos encontrarlos, pero además de éstos, también están las hojas volante, que la mayoría de las veces se encuentran pegadas en los teléfonos públicos o son repartidas por volanteros.

No obstante, hoy en día resulta ser más eficaz aquel anuncio publicado en la red. Es aquí cuando hay que tener precaución y saber identificar entre una oferta real y una tomada de pelo.

Lo primero a tener en cuenta, es el sitio donde se efectúa la búsqueda. Algunas bolsas de trabajo son menos proclives que otras a contener vacantes quiméricas. No es lo mismo escudriñar en sitios formales como OCC, Adecco, Zonajobs o Bumeran, que en páginas donde son recurrentes las multinivel como “accíontrabajo.com” o “computrabajo.com”, por la accesibilidad para registrar anuncios y empresas.

En cuanto a ésta última, se ha percatado de lo sucedido y a través de un desplegado en la parte superior advierten lo siguiente:

“Comunicamos a todas las personas en busca de empleo que existen empresas que constantemente se dedican intentar publicar multitud de ofertas de empleo FALSAS con el objeto de estafar. Registran empresas con nombres y emails falsos que cambian constantemente para poder pasar desapercibidos y a veces nos es difícil detectarlos. Estos grupos de estafadores profesionales intentan atraer el mayor número de solicitudes posible usando ofertas de empleo falsas de muy diversos perfiles profesionales, para posteriormente pedirles dinero, usando diversas excusas, como la realización de un test de aptitud profesional, test psicométricos, pruebas médicas, cuotas para el pago de papeleria o visados para el extranjero, etc., tras lo cual desaparecen.

Desconfíen de toda empresa que les pida dinero por adelantado.

Por favor, no se dejen estafar.

Gracias por su atención y suerte en su búsqueda de empleo (sic)”.

Ante todo lo expuesto hasta ahora, la sociedad debe permanecer alerta, propagar este conocimiento por todos los medios a su alcance y en la medida de lo posible, denunciar si se tropieza con alguna multinivel.

Tanto el Código Penal Federal (art. 386) como el de la Ciudad de México (art. 230), el delito de fraude es castigado con penas que van desde los seis meses hasta los 12 años de prisión. La pregunta es: ¿Cuándo se hará algo al respecto? Por lo pronto, el atraco continúa.

Audio original, de una de tantas sesiones de lavado de cerebro, impartida por Isabel “Isa” Mendoza, en la que se puede apreciar que es la primer charla introductoria para un grupo de candidatos que asistieron para realizar el “examen psicométrico”.

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